Crítica: Nico Llanos

Como dice la primera canción de este nuevo material «Salvavidas de Hielo» Jorge Drexler vive en un constante Movimiento en la composición y creación de sus discos.

Con diferente ritmos y mensajes el cantautor nos hace viajar entre los lugares lejanos a nosotros en este mundo como así también entre esos sueños que se plasman en canciones y recorremos al ritmo de su voz.

En este disco a diferencia del anterior todo se mueve alrededor de un solo instrumento: su guitarra. La premisa conceptual de hacer todo el disco con este instrumento es, a la vez, una excusa para hacer una declaración de amor a la canción y a la figura femenina del instrumento. No es casualidad que del álbum participen tres cantautoras mexicanas como: Mon Laferte, Natalia Lafourcade y Julieta Venegas.

Como dije anteriormente, este material abre con «Movimiento» una bella canción con fuerza en su ritmo y en su letra y con un mensaje tan fuente como «somos una especie en viaje, no tenemos pertenencias sino equipaje».

El mismo cuenta con un video clip grabado en México, mas precisamente en el pueblo Tarahumara (donde son conocidos por su resistencia corriendo distancias de varios de cientos de kilómetros).
En el mismo la actriz principal es Lorena Ramirez, la joven de 22 años ganadora de la Ultramaraton de Los Cañones de Guachochi en 2017 corriendo 100 km. La misma corre con su traje tradicional que ella misma confecciono y con sus sandalias de plástico.

«Telefonía», canción que surge de un mensaje de texto. Con el peso justo en sus palabras y ritmo elogiando a las telecomunicaciones. Arma de contacto fundamental para el trabajador que viaja y se aleja de su seno familiar por mucho tiempo.

«Silencio» es la formula matemática perfecta en la que se conjugan, el ritmo, la melodía y el silencio. En tanto «Pongamos que hablo de Martinez», en mi consideración una de mis canciones favoritas de este material, dedicada al gran Joaquín Sabina, su mentor en Madrid.
«Estalactita» fue escrita en un vuelo a Madrid mirando «Sting Street». «Asilo» con la primer intervención de invitados que se escucha en el disco, acompañado de Mon Laferte crean la comunión perfecta entre sonoridad, letra y clima para que esta canción sea la bala del disco, esa que te eriza la piel al escucharla con ese pedido tan particular de «dame una noche de asilo»…

El repique de la caja de la guitarra es montado por Julieta Venegas que acompaña en este «Abracadabra» al músico dueño del disco para preguntarse juntos ¿Donde van las canciones que soltamos en el viento?

Junto al productor catalán Carles Campi Campón, el cantautor expande las posibilidades tímbricas, melódicas y percusivas de la guitarra transformándolas en una cuerda de tambores que funciona como base para «Mandato»

«Despedir a los glaciares» donde la historia de los mismos se hace presenta en una canción con fuertes riff de guitarra. La recta final nos hace llegar a «Quimera» donde Drexler muestra la forma de reflejar las cicatrices que el tiempo imprime en la hoja en blanco de nuestras vidas.

«Salvavidas de Hielo» el último tema y el que le da nombre a este disco, a dúo con Natalia Lafourcade una ranchera con base de milonga profunda.

En lo que tiene que ver al arte también el concepto de la guitarra está presente ya que todo gira al rededor de las seis cuerdas de la misma.

Un gran disco con conceptos y mensajes fuertes y la dulzura del timbre de voz y el instrumento de cuerdas que combinan en melodías armoniosas para escuchar una y otra vez.

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